Liderar es cambiar
En el liderazgo, comúnmente nos han enseñado que lo mejor es hacer caso a lo que dice el jefe, el que tiene el mayor cargo, el líder.
Pero esto hay que tomarlo con muchísimo cuidado, incluso cuando hablamos de liderazgo social/familiar, dado que nadie tiene verdades absolutas y nadie tiene respuestas correctas para todo; lo que sí hay son personas con ideas diferentes, conocimientos diferentes y, sobre todo, verdades diferentes.
Tanto en una empresa como en una familia, tiene que haber líderes, más que para tomar decisiones, para ordenar dichas decisiones.
Por eso, el líder es la persona que más cambia, la persona que está abierta a nuevas ideas, a nuevos caminos, a nuevas formas de pensar, donde el líder baja de su ego y se sienta con su equipo a meditar la mejor opción; para ello debe tener claridad mental, pero también un gran oído, para saber escuchar, saber sopesar todas las opciones y, con la ayuda de su equipo, tomar la mejor opción.
Esto hace que el líder deba alimentarse de su equipo, pero no solo de ellos, también de todo aquello que le rodea.
Un gran ejemplo es Alejandro Magno, el gran general, que, a diferencia de otros caudillos, él se interesaba por adoptar lo mejor de todas las culturas que conquistaba, y las conquistaba desde la mente, no desde la imposición.
Llevando esto a una empresa, debemos tratar de tomar las ideas de todo el equipo; de esa nube dejaremos que lluevan las ideas, para que rieguen el camino al mejor resultado y a la mejora de dicho equipo.
Por eso, a vos, que lees esto, te invito a que aprendas a cambiar, antes de que te obliguen a cambiar.