CREA UN EQUIPO

Hay una verdad incómoda del liderazgo que casi nadie quiere admitir:

Muchos líderes no apagan el talento… lo vuelven obediente.

Decimos que queremos gente con iniciativa.

Pero premiamos al que no incomoda.

Decimos que valoramos el pensamiento crítico.

Pero nos molesta que nos cuestionen en público.

Entonces el equipo aprende rápido:

mejor encajar que destacar.

Y así, sin darnos cuenta, construimos equipos correctos… pero no valientes.

Las viejas virtudes —respeto, lealtad, disciplina— construyen cultura.

Pero mal entendidas, construyen silencio.

Si en tu equipo nadie te contradice, no es armonía.

Es entrenamiento.

¿Estás formando un equipo... o seguidores eficientes?

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Tarde, pero a tiempo